El oro cede terreno esta semana, cotizando cerca de US$4,268 por onza luego de que cifras económicas en EE.UU. — ventas de viviendas nuevas al alza y solicitudes de desempleo bajo 200,000 — reforzaran las expectativas de una Fed más dura. A esto se suma un rendimiento del bono del Tesoro a 10 años que tocó 5.15%, presionando aún más al metal.
Pese al retroceso de corto plazo, el consenso entre varias casas de inversión sigue siendo alcista. Goldman Sachs proyecta que el oro llegará a US$4,900 la onza en 2026, impulsado por demanda soberana sostenida —señalando que China estaría comprando cerca de 75% más oro del que reporta oficialmente—. TD Securities va más allá y ve el próximo tramo del rally por encima de los US$5,000, mientras que en Fidelity, el estratega Jurrien Timmer valora el oro en niveles cercanos a esa cifra.
Un hedge fund con retornos de 235% este año coincide: la corrección actual sería temporal, no un cambio de tendencia — la volatilidad de corto plazo no cambia la narrativa de fondo de un oro que sigue en tendencia alcista estructural para buena parte del mercado institucional.

